“La terapia es para locos”

De una terapia psicológica se puede beneficiar prácticamente cualquier persona. Existe una línea que marca un continuo desde la salud mental y la enfermedad mental más grave y podemos ir moviéndonos en esa línea a lo largo de nuestra vida o estar en un punto fijo toda ella. La mayor parte de las personas que acuden a terapia no es por enfermedad mental grave, sino por desajustes en su bienestar o sintomatología que quieren mejorar.
Estemos en el punto de esa línea en el que estemos, podemos iniciar una terapia ya que este no consiste en trabajar la “locura” sino en un proceso de autoconocimiento, descubrimiento de “puntos ciegos” de uno mismo, adquisición de herramientas para la vida, conocimiento de otros puntos de vita, otras formas de sentir, de manejar las emociones… En definitiva, es algo que todos podemos hacer y que nos puede servir para mejorar nuestro bienestar y nuestra calidad de vida.

“Fui a terapia y no me sirvió”

Con esta frase tantas veces escuchada, aprovecho para preguntarme lo que esperamos de la terapia y lo que es “servir” para cada uno de nosotros. A veces tenemos una idea confundida de lo que es la terapia y por eso pensamos que no “sirve”. Una terapia no es una solución mágica a todos mis problemas. Un terapeuta no sabe lo que tienes que hacer para solucionar tu vida ni sabe lo que es mejor o peor para ti. Si eso es lo que esperas, no te va a servir.

El/la psicoterapeuta, puede intentar conocerte mejor, entender cómo funcionas, qué mecanismos usas, devolverte tus palabras, hacer que te mires en el espejo, intentar encontrar otra verdad más allá de la que cada uno de nosotros nos hemos construido y, por supuesto, diseñar formas de ayudarte a tomar decisiones con todo ello.

No siempre es nuestro momento para poder hacer todo esto, que requiere un largo y difícil proceso en el que la honestidad con uno mismo es tan importante. No siempre queremos ver otras realidades, conocerme mejor, probar otras formas de funcionamiento. Eso da miedo. Además, no siempre encontramos la persona correcta con quien hacerlo, no todo psicoterapeuta encajará contigo. Y puede haber mil causas más de porque siento que no me sirvió la terapia.

“No creo en la psicoterapia”

Eso es algo que los psicólogos/as escuchamos taaaantas veces. Personalmente no sé muy bien que significa “no creer” en la psicología. ¿No crees que te vaya a ayudar? ¿No crees que el psicólogo/a tenga las habilidades necesarias? ¿No crees que “funcione”?

Efectivamente, acudes a psicoterapia con la creencia de que nada va a cambiar hay altas probabilidades de que nada cambie. Sencillamente porque esas creencias tan profundas nos limitan (al igual que cualquier otra creencia que tengamos) y nos hacen caer en lo que llamamos “profecía autocumplida”: ya que se lo que va a suceder, actúa como si fuera a ser real por lo que mi propio comportamiento desencadena después que lo sea.

Por otro lado, la psicoterapia no es una magia en la que se pueda o no creer. Se trata de una ayuda profesional para recorrer un difícil camino hacia el cambio y la transformación personal. El profesional tiene recursos, conocimientos sobre el ser humano y herramientas que pueden servir para alumbrar el camino, nombrar, señalar, confrontar, detectar qué está ocurriendo. Pero eso es mera información a partir de la cual será la persona la que tenga que tomar decisiones.

Y yo me pregunto… ¿quizás ese “no creo” sea el escondite de un “no quiero”?