Hace tiempo escuché que una crisis siempre reúne tres características básicas: una solución, una fecha de caducidad (¡sí, aunque no lo parezca, veremos el final de todo esto!) y una enseñanza para cada una de nuestras vidas. Ahora, precisamente, nos encontramos en medio de una enorme crisis, una situación excepcional a niveles mundiales. Con la aparición del COVID-19 nos hemos visto en una situación que muchos de nosotros no hemos conocido antes ni pensábamos llegar a conocer.

Se para el mundo, tenemos que quedarnos en casa, no podemos salir a trabajar, a divertirnos, no podemos tocar o abrazar a nuestros amigos ni familia, nos paramos nosotros, tenemos que convivir con parejas e hijos con los que antes apenas pasábamos unas horas, incluso minutos, al día. No estamos seguros, no estamos a salvo. No sabemos si tenemos o no el virus, si somos peligrosos para otros. No estamos distraídos, no estamos entretenidos. No tenemos prisa para nada, no hay ningún sitio donde llegar tarde o no llegar. Tenemos tiempo. Tenemos todo el tiempo.

«No es hasta que estamos perdidos que comenzamos a comprendernos a nosotros mismos». Henry David Thoreau

Y, ¿qué hacemos con todo esto?

Diferentes personas harán cosas distintas. Cómo reaccionemos dependerá de cómo somos, las herramientas que tengamos más desarrolladas, nuestras circunstancias externas particulares… Podemos estar en el miedo, en la precaución, la minimización de las circunstancias… Podemos estar activos ante esto o pasivos esperando que pase. Podemos estar en el aprendizaje y crecimiento personal.

Se ha hablado mucho de la enseñanza que puede tener para la humanidad entera crisis causada por un virus. Sin embargo, poco solemos hablar te la enseñanza o propósito que tiene esta situación para cada uno de nosotros de forma individual.

¿Y tú? ¿Te has preguntado que te enseña esta situación?

Aprovecha esta situación para adentrarte en ti mismo/a y profundizar en el conocimiento que tienes de ti. Y sobre todo, en usar este conocimiento para la vida. Conocer aquello que nos asusta, nos gusta, nos disgusta, no abruma, nos da paz nos da claves de hacia donde podemos orientarnos. Aquí tienes algunas preguntas que hacerte y claves en las que pensar si quieres exprimir la enseñanza que esto nos trae: 

¿Estás pasando la crisis muy angustiado/a? Entonces puedes pensar ¿a qué se debe esta angustia, ¿qué me preocupa? Esto me lleva a lo que es importante para mí ¿Me preocupa mi trabajo? ¿La salud de mi familia? ¿No tener espacio para mí con mis hijos en casa? Las preocupaciones hablan de lo que nos importa, de lo que queremos conseguir o mantener.

¿Necesitas estar activo todo el tiempo? Pregúntate. ¿por qué no puedo parar? ¿qué ocurre dentro de mi cuando paro? ¿Cuándo simplemente estoy sin hacer nada?

¿Ha supuesto para ti esta cuarentena un alivio? Si sientes que esta situación ha sido como si soltaras una carga o te deshicieras de presiones, ¿qué cargas o presiones eran esas? ¿eran internas? ¿eran externas? ¿había algo que no pudiera manejar adecuadamente? Ahora que puedo ver ese/a «yo presionado/a» desde fuera estando tranquilo/a en este momento, ¿cómo le ayudaría? ¿qué puedo hacer para que cuando todo vuelva a la normalidad esté mejor?

¿Estás consiguiendo adaptarte bien a la situación? No sientes apenas estrés ni nerviosismo, puedes permanecer calmando, centrado cada momento en la tarea que requiere, administrando el tiempo de forma saludable. Esto habla de tus recursos personales y herramientas. Parece que tienes una serie de capacidades que te están ayudando con la situación, ¿cuáles son? ¿sabías que las tenías? ¿cómo pueden ayudarte fuera de esta situación?

Algunas otras preguntas que te puedes hacer:

  • ¿Han cambiado las relaciones con las personas que convives? ¿Cómo son cuándo tenéis que estar juntos tanto tiempo?
  • ¿Cómo es ahora tu relación con el trabajo? ¿Trabajas más? ¿Menos? ¿estás sin trabajar y te das cuenta de que es un alivio? 
  • ¿Cómo es ahora tu relación con tus hijos? ¿Qué diferencia hay con la relación de antes? ¿Qué necesitas ahora en esta relación? ¿Qué seguirás necesitando después? 
  • ¿Y contigo mismo? ¿A qué te dedicas estos días? ¿Qué actividades placenteras te gusta hacer? ¿Has descubierto algo que te guste hacer? 

Y sobre tí ¿qué te dice? ¿Para qué ha llegado a tu vida? ¿Qué te muestra la vida ahora? ¿De qué cosas te estás dando cuenta?